El mejor lugar para tocar el alma humana

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La experiencia polar ofrece una ocasión única para poner a prueba no sólo los límites físicos del ser humano, sino también su capacidad de afrontar numerosos desafíos emocionales e interpersonales, en un entorno caracterizado por ser a la vez extremo y majestuoso. Los expedicionarios polares y los trabajadores de las estaciones científicas de la Antártida se exponen a efectos adversos que van desde la depresión, el insomnio, o la ansiedad, a distintos síndromes asociados con alteraciones neurobiológicas derivadas del frío y la falta de luz. Sin embargo, muchos de ellos manifiestan que su experiencia resulta una ocasión incomparable de crecimiento personal, e informan de un mayor grado de armonía con la naturaleza, cambios en su forma de entender la vida, y relaciones sociales más saludables. ¿Cómo logran estos efectos beneficiosos en un medio a priori tan hostil? ¿Qué podemos aprender de su experiencia?

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Las mariposas del alma es un blog de Antonio Crego para la plataforma de bitácoras de ciencia SciLogs impulsada por Investigación y Ciencia, edición española de Scientific American.

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