Un psicólogo en Kenia

Casa de acogida de Anidan en Kenia

Casa de acogida de Anidan en Kenia

Airam Vadillo tiene un espíritu inquieto. Es un psicólogo todoterreno, capaz de atravesar los límites de la psicología social, la psicología educativa o la clínica, para llegar a un objetivo práctico: ayudar a otras personas en situación de dificultad. Pero además, para ello ha tenido que atravesar otra distancia, esta vez física, como son los más de seis mil kilómetros que separan España y la isla de Lamu, en Kenia. Desde hace dos años, Airam trabaja como psicólogo en la ONG Anidan, centrada en la atención a niños que viven situaciones dramáticas en el continente africano. Y su actividad no se para aquí. Convencido de la importancia de la divulgación científica y de las posibilidades de acción que ofrecen las redes sociales, ha creado varias plataformas que sirven de encuentro a personas con intereses similares. Su página de Facebook, Emociones Plenas, “le gusta” a más de 616.000 personas, y su cuenta de Twitter @emocionplena tiene ya más de 8200 seguidores, convirtiéndose en uno de los psicólogos con mayor alcance en el ciberespacio hispanohablante. Sin embargo, y esto es algo de habla de su humildad y su afán de “trabajar para el equipo”, poca gente sabe realmente quién es la persona que se encuentra detrás de ese trabajo. Por todo ello, ha sido  un lujo que Airam accediera a compartir algunas de sus experiencias, respondiendo a las cuestiones que le llegaron vía email a través de la corta distancia que parece separar Madrid y Lamu gracias a Internet.

P: ¿Qué hace un psicólogo en Kenia?

Airam Vadillo: ¡Eso me pregunto yo cuando me quedo sin agua, o con tanto problema burocrático! ¡Quién me mandaría a venir! Bromas aparte, y centrándome en tu pregunta, mi decisión de venir a Kenia surge de un gran cúmulo de circunstancias: personales, laborales y alguna que otra duda existencial. Nunca digo que fuera gracias la crisis, sin embargo, sí pienso que la falta de oportunidades laborales hicieron que me decidiera a hacer lo que siempre quise: la cooperación al desarrollo. Por otro lado, la falta de cargas familiares u otro tipo de atadura personal facilitó que me decidiera dar el salto al continente negro. Así termina un psicólogo en Kenia.

Airam Vadillo, en la casa de acogida de la ONG Anidan

Airam Vadillo, en la casa de acogida de la ONG Anidan

P: ¿Cómo es la vida de un cooperante en la isla de Lamu?

AV: Lamu es puro contraste: todo lo que tiene de belleza natural y encanto cultural, lo tiene a igual proporción de pobreza y miseria. El archipiélago de Lamu es el enclave más antiguo y mejor conservado que existe sobre la cultura swahili, la cual surge, de forma muy resumida, entre el mestizaje del árabe y el hombre de África oriental.  Así, Lamu absorbe todo el encanto de la cultura árabe, siendo la población mayoritariamente musulmana. Lo más llamativo es el principal medio de transporte: el burro. No existen coches, salvo una ambulancia y alguna otra furgoneta oficial.  La vida aquí te hace perder las comodidades propias de cualquier país desarrollado. En ocasiones falta agua, nos quedamos sin luz, faltan sistemas de limpieza, etc… Surgen nuevas enfermedades como la malaria o el dengue (el señor dengue estuvo una semana conmigo). Sin embargo, una vez aceptadas estas y otras vicisitudes, la vida resulta más calmada y sencilla. Olvídate de la hiperestimulación y prisas de cualquier ciudad desarrollada. Aquí el tiempo funciona a su manera. En Lamu cambias la falta de ocio, por naturaleza y relax. La vida se simplifica. Por consiguiente, depende de lo que uno quiera para su vida.

P: ¿Qué necesidades habéis detectado allí?

AV: El distrito de Lamu está situado en un contexto muy desfavorecido, azotado por la pobreza. Esa es la otra cara de la moneda. La razón de mi estancia y la del resto de cooperantes. El gobierno central en Nairobi tiene totalmente olvidado a Lamu. Es un lugar donde una profesora de infantil puede cobrar 50 euros al mes (por no hablar de trabajos no cualificados), donde pegan a los niños en las escuelas, como en la España profunda. Si faltara poco, está la problemática del terrorismo yihadista, que repercute negativamente en la economía local.

P: Y desde un punto de vista más psicológico o psicosocial, ¿habéis encontrado problemas o situaciones específicas sobre las que intervenir?

AV: Existen innumerables situaciones en las que se necesita intervención psicológica. Bien lo explicas en tres entradas publicadas en tu blog, las cuales desglosan de forma muy amena y rigurosa la realidad y el círculo entre pobreza y salud mental. Dicho círculo vicioso es simple y evidente: las variables contextuales de pobreza repercuten negativamente en la salud mental. El malestar emocional o la enfermedad mental hacen que el individuo y/o la comunidad en general tengan menos aptitudes y herramientas para mejorar su situación, lo que genera una exclusión social, repercutiendo negativamente en su bienestar psicológico…. y así sucesivamente.

El problema es incluso más complejo, y se debe ver de manera más holística y sistémica. Sin profundizar demasiado (es muy largo), se deben incentivar más políticas centrales que promuevan el desarrollo en las comunidades más empobrecidas. Pero claro, eso en un país corrupto parece complicado. Las ONG llegan donde el gobierno no lo hace, por múltiples razones. El desarrollo y un mejor contexto social ya de por sí mejoran la salud mental, con o sin psicólogo de por medio. También se deberían de fomentar políticas de accesibilidad, ya que precisamente donde se necesitan más psicólogos (en los países en vías en desarrollo) es donde menos hay. Una paradoja nada agradable. Esto no lleva a que la intervención psicosocial está limitada y sujeta a las variables contextuales. Hay que bajar las expectativas, muy a nuestro pesar. La labor del psicólogo está directamente sujeta a la problemática de la pobreza como causa y no como consecuencia de los problemas psicológicos.

Airam en el poblado Maweni

Airam en el poblado Maweni

P: Vuestro trabajo se orienta de manera específica a la infancia. ¿Qué retos para el desarrollo psicosocial, emocional y cognitivo ha de afrontar un niño que vive en Lamu?

AV: Los niños vienen una situación desfavorecida y de riesgo. Todos llevan a sus espaldas su historia personal en forma de conflictos familiares, orfandad. Otros han sufrido abusos sexuales, maltrato físico-psicológico, explotación infantil o riesgo de prostitución. En Lamu, las necesidades en la infancia se ven claramente perjudicadas. Los derechos del niño recogidos en la constitución keniana, se quedan en el mismo lugar que las promesas electorales. La pobreza desencadena un estrés intrínseco que repercute en la salud mental (volvemos así al círculo vicioso). Sin duda, el bienestar en la etapa infantil se torna crucial y fundamental para el bienestar futuro en la etapa de adulto.

Es ahí donde entra de lleno la ONG Anidan donde trabajo, cuyo su principal objetivo es la protección de la infancia, poniendo todo su esfuerzo en cubrir las necesidades que todo niño merece: un lugar donde dormir, una alimentación adecuada, una educación de calidad. Pero sobre todo, Anidan apuesta por lo más básico y fundamental: el bienestar psicológico. Además, toda la costa keniana recibe una asistencia sanitaria de calidad, gracias al Hospital Pablo Horstmann de Anidan en colaboración con la Fundación Pablo Horstmann.

P: Tal vez contar con una formación como psicólogo permite analizar y enfocar las acciones de ayuda humanitaria desde una perspectiva algo diferente. ¿Qué pueden aportar los psicólogos en el ámbito de la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo?

AV: Yo siempre digo que mi falta de formación puramente de cooperación al desarrollo he procurado solventarla lo mejor posible gracias a la psicología. De hecho, muchos de los objetivos y misiones van en consonancia. Mi trabajo se centra en la psicología de la intervención social en contextos desfavorecidos, por lo que, lejos de focalizarme en la individualidad, trabajo a nivel de la comunidad y su contexto social, sin “contaminar” la cultura en la que me encuentro. De esta manera, realizo labores de  Psicología de la Educación, Organización y Psicología Clínica. El trabajo es de carácter formativo (seminarios, charlas, etc…) hacia el personal local; instruir para que así la comunidad pueda ejecutar el trabajo de forma autosuficiente. Se trata de implementar mis conocimientos de psicología y encajarlos en la cultura en particular. En realidad, siempre la idea es que no haya necesidad de personal cooperante. Si sentimos que sobramos, es una buena noticia, significa que el personal local no es dependiente de nosotros. Si nosotros nos hacemos imprescindibles, no estamos haciendo realmente cooperación.

P: Además de tu actividad como psicólogo cooperante, gestionas la web y el Facebook de “Emociones Plenas”, donde combinas varias de tus inquietudes, como son el mundo de las ONGs, las neurociencias o la psicología positiva. ¿Cuál es el objetivo de “Emociones Plenas”? ¿Qué pueden encontrar en estas páginas las personas que las visiten?

AV: La plataforma Emociones Plenas surgió de forma hedonista como un espacio divulgativo de la psicología amena y al alcance de todos. Así, se publica contenido de carácter más informal, junto con publicaciones de corte más profesional. Principalmente el contenido va en referencia a las emociones y a la Atención Plena o Mindfulness. Posteriormente nació Africamente  como espacio divulgativo del continente negro, en especial de África oriental, enfatizando en la estereotipia africana, los prejuicios, racismo, etc… Finalmente está mi página airamVL.com la cual aglutina las dos redes sociales en un lugar.

P: ¿Podrías recomendarnos algún artículo, informe de investigación o monografía, dentro del ámbito de psicología y cooperación, que hayas leído recientemente? ¿Qué destacarías de él?

AV: Tuve la suerte de asistir de modo online al Congreso Internacional “Infancia en Contextos de Riesgo” celebrado en Huelva hace unos meses, donde se hablaron de temas muy interesantes, como la resiliencia, la educación emocional y cómo actuar ante la violencia en contextos infantiles de riesgo.

Vikram Patel y sus colegas llevan un largo camino dentro de la Salud Mental en contextos desfavorecidos. Su principal objetivo es la accesibilidad de servicios para promover salud mental a nivel global, entre otros. En un artículo reciente publicado en The Lancet PsychiatryMental health interventions in schools in low income and middle income countriesse focalizan en intervenciones psicoeducativas en colegios de renta baja.

También es recomendable el Informe sobre el Desarrollo Humano 2014: Sostener el progreso Humano: reducir vulnerabilidades y construir resiliencia, recientemente publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

A propósito de cómo la pobreza podría afectar al desarrollo cerebral de los niños existe el artículo de Jamie Hanson y sus colaboradores, publicado en PLoS ONE, Family Poverty Affects the Rate of Human Infant Brain Growth.

Finalmente, más encaminada a la ayuda humanitaria, está la Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres , de la Organización Panamericana de la Salud (PAHO).

P: ¿Echas de menos más investigación en este ámbito? ¿Qué podría aportar la investigación psicológica en el ámbito de la cooperación y la ayuda al desarrollo?

AV: Realmente está todo por hacer. En la actualidad, mi labor es eminentemente asistencial. Quizá se podrían llevar a cabo más estudios transculturales. Sin embargo, existen pocos instrumentos de validación dado el problema idiomático. Por otro lado, se podrían realizar estudios de corte más cualitativo, pero tampoco soy experto en estos temas.  La figura del psicólogo está mucho más asentada en el ámbito de ayuda humanitaria puntual, tales como emergencias o campos de refugiados. Se mueve un amplio despliegue de psicólogos en catástrofes naturales, tales como el tsunami en Filipinas o apoyo psicológico sobre el Ébola en el África occidental. El tema del psicólogo dentro de la cooperación al desarrollo a medio y largo plazo está todavía por cubrirse y no existe tanta bibliografía disponible. Afortunadamente la ONG Anidan apuesta fuerte por el bienestar de los chicos y éste es uno de sus principales valores, razón por la que hicieron esa apuesta por mí, lo que hace que me sienta muy agradecido.

Así pues, aún queda camino, afortunadamente.

Mi agradecimiento a Airam Vadillo por esta entrevista, que refleja bien el hecho de que los psicólogos -más allá de explicar el mundo- estamos también en una situación privilegiada para contribuir a transformarlo.

Mapa de situación de Lamu, Kenia