Cómo resetear la mente dando un paseo

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En uno de sus cuentos, Lewis Carroll nos dice que cuando Aquiles finalmente alcanzó a la tortuga se sentó sobre su caparazón y entablaron un diálogo. ¿Cómo, contrariamente a lo que sugería la lógica, Aquiles había logrado alcanzarla, atravesando una serie infinita de distancias? “Solvitur ambulando!“- exclama en un momento el héroe griego. “¡Se soluciona caminando!” El enigma de si el Usain Bolt de la mitología podía alcanzar, o no, a una lenta tortuga que le sacaba cierta ventaja se resuelve empíricamente. La razón y la lógica, muchas veces, nos engañan con sus paradojas.

Desde mucho antes de que Zenón imaginase a un apurado Aquiles corriendo tras la tortuga, tal vez desde el momento en que el primero de nuestros ancestros se irguió sobre sus piernas, el homo viator -el caminante- ha resuelto los enigmas de su vida de una forma sencilla…andando. Y recientemente, la psicología empírica parece avalar los beneficios de esta conducta.

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Las mariposas del alma es un blog de Antonio Crego para la plataforma de bitácoras de ciencia SciLogs impulsada por Investigación y Ciencia, edición española de Scientific American.

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