Salud mental y pobreza (II): en busca de soluciones

PovertyEn un post anterior comentaba acerca del círculo vicioso que existe entre enfermedad mental y pobreza. La pobreza supone un factor de riesgo para la salud mental, a la vez que experimentar problemas psicológicos incrementa -lamentablemente- las posibilidades de exclusión social. En un artículo de revisión sobre este tema, Catherine DeCarlo y sus colaboradoras, mencionaban una posible vía para promover que las personas en situación de desventaja social tengan acceso a los cuidados de salud mental que necesitan. Básicamente, estas autoras abogaban por un enfoque flexible, socioculturalmente sensible, y cercano a los colectivos en situación de pobreza, lo que implica un cierto cambio de perspectiva entre los profesionales de la salud mental, así como en los sistemas de atención en este ámbito.

En la misma línea, Vikram Patel, fundador de la ONG Sangath, propone acercar la salud mental a aquellas personas en situación de pobreza, basándose igualmente en un enfoque comunitario. En una charla TEDtalk, este profesor de la London School of Hygiene and Tropical Medicine ofrece algunos datos que nos advierten de la importancia del problema:

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 400 y 500 millones de personas sufren una enfermedad mental en nuestro planeta.
  • En Europa, la mitad de las personas afectadas no estarían recibiendo el tratamiento que necesitan, cifra que alcanza el 90% en los países pobres.
  • Proporcionar a estas personas los cuidados médicos, psicológicos y sociales que necesitan no es sólo una cuestión de salud pública, sino de derechos humanos. Por ejemplo, en los países desarrollados existe una diferencia de 20 años en la esperanza de vida de las personas con enfermedad mental, en comparación con aquellas que no tienen un trastorno mental.

Por otra parte, la propia OMS ha incidido a través de su programa MIND (Mental Health in Development) en la idea de la conexión entre enfermedad mental y riesgo de exclusión social. Este organismo señala que las personas con problemas de salud mental constituyen un grupo que está en desventaja, literalmente, “como resultado del modo en que son tratados por la sociedad”. Incluso en los programas de ayuda al desarrollo realizados en países pobres, muchas veces este grupo no es tenido en cuenta, o aun peor, a veces es excluido de tales intervenciones. ¿Cómo romper entonces el círculo vicioso de pobreza y problemas de salud mental?

Fuente: OMS, Breaking the vicious cycle of mental ill-health & poverty.

Fuente: OMS, Breaking the vicious cycle of mental ill-health & poverty.

El enfoque de Vikram Patel parte de un diagnóstico contrastado, el hecho de que existe una gran escasez de profesionales de la salud mental en los países pobres, y propone una solución relativamente fácil de poner en práctica. Eso sí, una solución que requiere un enfoque social y la dinamización de parte de la comunidad. Se trata, nada más y nada menos, de entrenar a “gente corriente” para desarrollar intervenciones en salud mental. En realidad, la propuesta de Patel se basa en otras experiencias que se han llevado a cabo con éxito en países en desarrollo. En ellas, personas sin una formación específica en medicina -una vez entrenadas adecuadamente- llegan a ser capaces de proporcionar a otras personas los cuidados sanitarios que precisan, incluso aunque se trate de intervenciones relativamente complejas. Entonces…¿por qué no hacer lo mismo en salud mental?

Para lograr extender de esta forma la ayuda psicológica y psiquiátrica, Patel ve necesario que se cumplan cinco requisitos, que sintetiza en el modelo SUNDAR (“atractivo” en lengua hindi):

  1. Simplificar (Simplify) el mensaje, es decir, “traducir” el lenguaje de las intervenciones a un lenguaje que puedan entender las personas “corrientes” que van a desarrollarlas.
  2. Dividir o descomponer (UNpack) intervenciones psicológicas complejas en sus componentes más simples, de forma que se facilite su aplicación en la práctica.
  3. Proporcionar (Deliver) el tratamiento allí donde está la gente, es decir, adoptar un enfoque basado en la comunidad, cercano, accesible, y no tan basado en la asistencia del paciente a grandes instituciones o servicios alejados.
  4. Emplear en esta tarea a la gente que esté disponible (Affordable and available) en la comunidad.
  5. Reubicar (Reallocation) a los pocos especialistas existentes en los países pobres para el desarrollo de tareas de entrenamiento y supervisión.

Según Patel, un enfoque de estas característiscas en la salud mental comunitaria tendría varios efectos positivos. El primero de ellos, hacer que las personas con trastornos mentales reciban la ayuda que necesitan, de forma accesible y económica. El segundo, lograr que las personas entrenadas para realizar las intervenciones se interesen por la salud de quienes están en su comunidad. Y el tercero, lograr que también los cuidadores tomen conciencia de la necesidad de proteger su propia salud.

En definitiva, lo que Vikram Patel propugna es una “democratización” del conocimiento psicológico y psiquiátrico, iniciativa que -puesta en marcha adecuadamente- podría ser una vía exitosa para promover la salud mental en las áreas más necesitadas del planeta. Al menos, así parece indicarlo alguna evidencia empírica al respecto, como apunta el propio Patel en el siguiente video…

Puedes acceder a la página de Vikram Patel en la London School of Hygiene and Tropical Medicine aquí.

Foto de encabezamiento: A young Afghan girl begging in the street in Kabul, 8 September 2008, by Mikhail Evstafiev. Fuente: Wikimedia Commons.

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