Dormir poco la noche antes, asociado con más ansiedad al hacer un examen

SleepAnxietyAggressivenessVíspera de un examen. El tiempo apremia. El temario parece ir creciendo a medida que el estudiante avanza, página a página, por los apuntes de la asignatura. Aparecen los auto-reproches -“¿Por qué siempre lo dejo todo para el final?”-… y la anticipación de la “catástrofe” -“Esta vez el suspenso es seguro”-. En un intento de afrontar la situación, surge la que parece la única alternativa…pasar la noche en vela, o cuanto menos, sacrificar unas horas de sueño en aras de minimizar la previsible debacle. La “furia” como técnica de estudio, el concentrado de “fuerza de voluntad” que suple a una buena planificación del esfuerzo. ¿A quién no le resulta familiar la escena anterior?

Según los resultados de un estudio publicado recientemente en la revista Ansiedad y Estrés, dormir poco la noche antes de un examen parece una práctica bastante extendida. En una investigación en la que participaron 137 estudiantes universitarios (67.2% mujeres) con una media de edad en torno a los 21 años, el 29% de ellos informó de que había dormido 5 horas o menos la noche antes de la prueba, y el 50.4% había descansado menos de 6 horas. Por término medio, estos estudiantes habían dormido tan sólo 6.44 horas esa noche, aunque el rango iba desde las 10 horas de aquellos a quienes un examen no quita el sueño a la “noche en vela” de algunos otros menos afortunados.

Pero más allá de proporcionarnos estos datos, por otra parte algo inquietantes, el estudio llevado a cabo por Antonio Fernández-Castillo, investigador de la Universidad de Granada, se proponía analizar las posibles relaciones entre el número de horas que los estudiantes dormían la noche previa al examen, sus niveles de agresividad, y el grado de ansiedad que experimentaban momentos antes de realizar la prueba. Para ello, llevó a cabo una recogida de datos justo antes de que los estudiantes comenzaran un examen real, empleando cuestionarios de autoinforme, entre los que se incluían algunos ampliamente conocidos como el State-Trait Anxiety Inventory o el Agression Questionnaire, ambos adaptados al español.

Los resultados revelaron una correlación negativa y significativa entre las horas de sueño y la ansiedad ante el examen; es decir que cuánto menos dormían los estudiantes, más ansiedad presentaban en los momentos previos a la prueba. Además, cuando se dividía la muestra en dos grupos -aquellos que habían dormido más de 6 horas y aquellos que había dormido menos de este mínimo recomendado- se comprobaba que los estudiantes del segundo grupo presentaban, de forma significativa, una mayor ansiedad ante el examen, en comparación con los del primer grupo. En la figura adjunta se puede ver gráficamente la relación entre horas de sueño y niveles de ansiedad ante el examen.

Fuente: Fernández-Castillo (2013)

Fuente: Fernández-Castillo (2013)

El estudio encontró además una asociación entre los niveles de ansiedad y los niveles de agresividad en los estudiantes, de forma que  cuanto mayores eran las puntuaciones en agresividad, más nerviosismo se reportaba antes del examen. Como comenta Fernández-Castillo, es habitual encontrar que las situaciones percibidas como amenazantes, como puede ser una situación de evaluación, generen -además de ansiedad- cierta agresividad, por lo que esta emoción puede estar presente en alguna medida con anterioridad a un examen.

Una serie de análisis basados en el uso de regresión lineal múltiple tomó como variable dependiente la ansiedad de los estudiantes ante el examen y como variables predictoras el número de horas de sueño y los niveles de agresividad. Los resultados indicaron que el número de horas que los estudiantes habían dormido la noche previa al examen explicaba un 21% de las variaciones en el grado de ansiedad experimentado momentos antes de enfrentarse a éste. Los niveles de agresividad, por su parte, lograban explicar un 6% adicional de la varianza en las puntuaciones de ansiedad. No se observó, sin embargo, que las horas de sueño y los niveles de agresividad de los estudiantes tuvieran un efecto combinado sobre los niveles de ansiedad de los estudiantes. Por el contrario, ambas variables -horas de descanso y agresividad- funcionaban independientemente como predictores de la ansiedad ante el examen.A la vista de estos resultados, Fernández-Castillo, concluye que…

las situaciones de examen contienen muchos ingredientes asociados con un importante grado de alteración emocional. Por lo tanto, las iniciativas y los programas de intervención diseñados para esta enfrentar esta cuestión, incluyendo el promover los beneficios de una higiene del sueño, podrían generar una mayor eficacia de la respuesta a tales situaciones.” (Fernández-Castillo, 2013)

Horas de sueño en la noche previa, agresividad y ansiedad en el momento de comenzar un examen parecen estar, por tanto, asociadas. Dormir poco antes de una prueba es una práctica común pero, lejos de favorecer el éxito en ella, se vincula a un mayor nivel de ansiedad, emoción que interfiere con el procesamiento cognitivo y el rendimiento. Ir con ojeras el día del examen no parece, por tanto, una buena opción.

Puedes acceder al artículo de Fernández-Castillo (2013) aquí (sólo abstract en abierto).

Foto de encabezamiento: Inside a Harvard Business School, by HBS1908. Tomada de Wikimedia Commons.

Referencia:
ResearchBlogging.orgFernández-Castillo, A. (2013). Sleep time, test anxiety and aggressiveness in university students Ansiedad y Estrés, 19 (1), 71-82