Presentismo y absentismo en el trabajo

PresenteeismAbsenteeismEstá claro que el absentismo laboral es un problema con consecuencias importantes en términos de productividad, clima organizacional e incluso a nivel individual. Muchas veces simplemente se atribuye esta conducta a la “picaresca” o se entiende que tales comportamientos son manifestaciones de la “personalidad” caradura de quien los pone en práctica, pero estas no son explicaciones válidas, al menos en psicología. Algo no está funcionando bien si un trabajador prefiere evitar su actividad, donde se supone que debería encontrar oportunidades para su desarrollo profesional y personal.

Por otra parte, tendemos a valorar muy positivamente, casi en términos heroicos, la conducta de aquel que acude a su puesto a pesar de la enfermedad, o de cualquier otra circunstancia personal que haría más razonable -y hasta saludable- su permanencia en casa. Hace unas semanas, de hecho, muchos acogían con agrado la noticia de que se habían reducido las bajas laborales por enfermedad entre los funcionarios españoles, asociando esta disminución con las nuevas condiciones salariales que tratan de desincentivarlas. Sin embargo, lo cierto es que el “presentismo laboral”, caracterizado por la asistencia del trabajador a su puesto a pesar de que pueda padecer una enfermedad física o mental, es un comportamiento que está en aumento (Gosselin et al. 2013). Y esto no es una buena noticia, ya que –según se apunta en estudios como el de Schultz y Edington (2007)- el presentismo puede ser una amenaza para la productividad mucho mayor que el absentismo, e incluso los costes derivados de la pérdida de productividad en estos casos podrían ser mayores que los costes del tratamiento de algunas condiciones crónicas. Asistir enfermo al trabajo es una conducta que puede conllevar riesgos como el contagio a otras personas, mayores tiempos de convalecencia y –paradójicamente- conducir a un mayor absentismo posteriormente. Tanto el absentismo como el presentismo son conductas complejas que requieren de explicaciones alejadas de consideraciones en exceso simplificadoras, muchas veces basadas en estereotipos dudosamente próximos a la realidad.

En este sentido, hay que destacar la investigación realizada por el grupo canadiense de Gosselin, Lemyre y Corneil (2013), publicada en el Journal of Occupational Health Psychology. El objetivo de su estudio consistía en identificar las posibles asociaciones de las conductas de absentismo y presentismo con problemas de salud, elementos organizacionales, factores individuales y variables sociodemográficas que podrían actuar como sus antecedentes. Para ello, tomaron como punto de partida el modelo que se recoge en la figura adjunta, según el cual los autores postulan que los problemas de salud que llevan a una u otra conducta pueden tener características diferenciales, y que distintos elementos organizacionales y personales podrían vincularse también de manera específica a ellas. Finalmente, Gosselin et al. (2013) hipotetizan que absentismo y presentismo pueden estar conectados en algún sentido.

GosserinModel

Los participantes en el estudio fueron 1,730 empleados públicos de Canadá, en su mayoría hombres (67.4%), que voluntariamente aceptaron responder a una encuesta, con una media de edad de 50.4 años y un promedio de 23.3 años de servicio.

Los resultados obtenidos señalan que –tal y como habían propuesto los autores- hay problemas de salud que se vinculan al presentismo y otros al absentismo laboral. Así, los análisis de regresión realizados revelaron que condiciones médicas como la gastritis o las alergias resultaron ser predictores significativos del presentismo; mientras que los problemas de tipo emocional y las disfunciones relacionadas con el tiroides o la presión sanguínea aparecían conectados al absentismo. Los problemas de espalda, sin embargo, se asociaban tanto a las conductas inadecuadas de ausencia como de asistencia al trabajo.

Las características demográficas como el género, el estado civil o el número de hijos no presentaban relación alguna con el absentismo o el presentismo, aunque sí se obtuvo una asociación entre la edad y esta última conducta, siendo que los más jóvenes tienden significativamente más a acudir al trabajo aun estando enfermos. La edad sin embargo no tenía nada que ver con las prácticas absentistas, que estarían presentes por igual en jóvenes y mayores.

Algunas variables organizacionales también aparecían relacionadas con las conductas en estudio. Así, el tener un mayor grado de responsabilidad profesional y un menor grado de apoyo del grupo de pares se asociaba al presentismo; mientras que el absentismo aparecía conectado a un menor grado de responsabilidad en la organización y a un menor número de horas dedicadas al trabajo, ya sea en la oficina o en casa.

En cuanto a las variables psicológicas, los niveles más elevados de estrés se asociarían claramente con la conducta de presentismo laboral, y también –aunque mucho más débilmente- con el absentismo. En este sentido, los autores sugieren un doble efecto del estrés sobre los comportamientos inadecuados de asistencia y ausencia laboral: el estar sometido a condiciones de estrés puede favorecer que personas que están enfermas vayan a trabajar, empeorando su situación, pero a la vez el estrés supone por sí mismo un riesgo para la salud que predispone a la enfermedad; en algunos casos, este “círculo vicioso” acabaría desembocando en absentismo. De hecho, los investigadores encontraron también que presentismo y absentismo se hallan positivamente correlacionados, es decir, que aquellos trabajadores que más ponen en marcha una conducta inadecuada también realizan más la otra. Otra variable, el compromiso afectivo con la organización, actuaba como reductor del absentismo; mientras que no se halló relación alguna entre la satisfacción laboral y absentismo o presentismo.

En definitiva, el estudio de Gosselin et al. (2013) –a pesar de las limitaciones que los propios autores mencionan en su artículo- nos revela que los patrones inadecuados de ausencia y asistencia al trabajo se encuentran conectados con numerosos factores de diversa índole, tanto relacionados con la salud como con aspectos organizacionales e individuales. La asociación de algunas de las variables analizadas con el presentismo y el absentismo, o en algunos casos la falta de relación, es a veces sorprendente, e incluso contraria a algunas opiniones extendidas. El hecho de que presentismo y absentismo estén además interconectados también debe llevar a pensar que las cosas son mucho más complejas de lo que a veces se piensa. Y si tenemos en cuenta que ambos comportamientos tienen consecuencias sobre la productividad, las soluciones simplistas a estos problemas pueden hacer que, en algunos casos, “sea peor el remedio que la enfermedad”.

Puedes acceder al artículo de Gosselin et al. (2013) aquí. (sólo abstract en abierto)

Referencias:

ResearchBlogging.org

Gosselin, E., Lemyre, L., & Corneil, W. (2013). Presenteeism and absenteeism: Differentiated understanding of related phenomena. Journal of Occupational Health Psychology, 18 (1), 75-86 DOI: 10.1037/a0030932

Schultz AB, & Edington DW (2007). Employee health and presenteeism: a systematic review. Journal of occupational rehabilitation, 17 (3), 547-79 PMID: 17653835