Ser optimista protege el corazón

HappyHeartBienestar psicológico y salud cardiovascular parecen estar asociados, y en concreto, el optimismo estaría conectado a un menor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Esta es la conclusión de una revisión exhaustiva llevada a cabo por dos investigadoras de la Harvard School of Public Health, Julia Boehm y Laura Kubzansky, que han publicado un artículo recientemente en Psychological Bulletin dedicado a este tema. Ya desde los tiempos de los antiguos griegos era bien conocido que una mens sana habitaba en un corpore sano, pero el camino de vuelta parece ser también cierto, y un cuerpo sano –o más concretamente un corazón sano- parece requerir de una mente sana, o al menos optimista. Gran parte del interés de la revisión de Boehm y Kubzansky deriva, además, de la identificación de algunos de los mecanismos que podrían ser responsables de esta relación entre bienestar psicológico y salud cardiovascular, sintetizados en un modelo teórico. Pero vayamos por partes.

Lo primero que hacen las autoras es desentrañar qué cosas van incluidas en eso que llamamos “bienestar positivo psicológico”, un concepto amplio que abarca aspectos como el propósito vital, el crecimiento personal, el afecto y la emocionalidad positiva, la satisfacción con la vida, la felicidad o el optimismo. Así, van a diferenciar tres constructos implícitos en el uso que la investigación previa ha dado al concepto de bienestar psicológico:

  • Eudaimonía: se refiere fundamentalmente al desarrollo del potencial de un individuo y al establecimiento de metas vitales significativas para la persona. Términos que estarían en la órbita de este primer constructo serían los de propósito vital, crecimiento personal, auto-aceptación, establecimiento de relaciones positivas, grado de control sobre el entorno, autonomía y tener una vida con significado o que “merezca la pena”.
  • Hedonismo: según las autoras, se referiría a la búsqueda del placer y la felicidad, e incluiría aspectos como la percepción de ser o no una persona feliz, la satisfacción vital, el grado de calidad de vida subjetivo, y el nivel de afectividad positiva o grado en que se experimentan sentimientos placenteros y se tienen emociones de este tipo.
  • Optimismo y otras medidas del bienestar: en esta categoría, se encuadrarían aspectos como el optimismo, la expectativa de que en el futuro ocurrirán cosas positivas, la esperanza, la vitalidad o el entusiasmo por la vida.

Estos tres aspectos del “bienestar psicológico positivo” estarían relacionados con la salud, tal y como presentan las investigadoras en su modelo. En concreto, existirían mecanismos conductuales y biológicos a través de los cuales los factores psicosociales podrían influir sobre las consecuencias para la salud física de un individuo. Por ejemplo, el estilo de vida característico de las personas que presentan alto bienestar psicológico se asociaría a la mayor ausencia de conductas poco saludables (p.ej. consumo de tabaco y alcohol) o de problemas de tipo biológico y factores de riesgo de enfermedad (p.ej. obesidad, colesterol, presión arterial). Pero además, el bienestar psicológico también se hallaría asociado a la mayor presencia de conductas saludables, como tener patrones de sueño adecuados, mantener una dieta sana o practicar ejercicio con regularidad, y a un mejor funcionamiento de algunos aspectos biológicos, como el funcionamiento de la respuesta cardiaca o la presencia de antioxiodantes. En este sentido, el estilo de vida característico del bienestar psicológico podría asociarse tanto con un menor riesgo para la salud cardiovascular como con la mayor presencia de elementos protectores frente a la enfermedad. Una presentación esquemática del modelo puede verse en la figura adjunta.

PPWB and CVD

Las conclusiones de las autoras señalan que, en términos generales, el bienestar psicológico positivo sería un factor de protección frente a la enfermedad cardiovascular, y que sería la dimensión que denominaron como “optimismo” aquella que estaría más consistentemente asociada con la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares. En general, el bienestar psicológico se asociaría a la menor aparición de conductas poco saludables o de problemas en el funcionamiento biológico. De la misma forma, en sentido positivo, se comprueba que también el bienestar psicológico estaría asociado con una mayor presencia de conductas saludables y de un funcionamiento biológico que favorece la prevención de problemas cardiovasculares. Aunque podrían existir algunas limitaciones metodológicas que impiden comparar adecuadamente los tres componentes del bienestar psicológico, parece ser que la salud cardiovascular se asocia más consistententemente con el optimismo y la dimensión de hedonismo que con la eudaimonía. En definitiva, este artículo nos aporta una razón más para ser felices: no sólo es sano para la mente, sino también para el corazón.

Puedes acceder al artículo de Boehm y Kubzansky (2012) aquí.

Referencia del artículo:

ResearchBlogging.orgBoehm, J., & Kubzansky, L. (2012). The heart’s content: The association between positive psychological well-being and cardiovascular health. Psychological Bulletin, 138 (4), 655-691 DOI: 10.1037/a0027448