De emociones y pensamientos negativos a síntomas psicóticos

Judith está convencida de que las furgonetas de una empresa la están siguiendo. Se siente acosada y cree firmemente que la persiguen con la intención de causarle algún daño. Su estado de ánimo hace ya tiempo que está por los suelos, y a la tristeza y la depresión se añaden la ansiedad y el miedo. Judith piensa que es vulnerable y que los demás siempre tratan de intimidarla, pero además, que ella no es tan buena como los demás. En realidad, aunque debe algunas facturas a la empresa en cuestión, nadie la sigue. Y aunque ella se siente observada y oye una voz que parece llamarla por su nombre, nadie la está vigilando. Todo está ocurriendo en su cerebro. Son los síntomas de un trastorno psicótico.

Cada vez más, la investigación está reconociendo el importante papel que los pensamientos disfuncionales y el afecto negativo juegan en el desarrollo y mantenimiento de los síntomas psicóticos. En concreto, parece bastante establecido en la literatura previa que la baja autoestima, el pensamiento excesivamente autocrítico y las creencias extremadamente negativas sobre uno mismo y los demás configuran un estilo de pensamiento que, junto al estado de ánimo depresivo, se asociaría a la presencia de problemas psicóticos. No obstante, hasta la fecha estos resultados provenían fundamentalmente de investigaciones a partir de las cuales –debido su diseño transversal- no era posible determinar la naturaleza de las posibles relaciones causales entre tales variables. Es decir, que desconocíamos hasta qué punto las cogniciones y emociones negativas influían de alguna forma en el desencadenamiento de los síntomas psicóticos, o si –al contrario- eran estos síntomas los que inducían pensamientos desadaptativos y emociones negativas en las personas que los han desarrollado.

Para tratar de arrojar alguna luz sobre esta controversia, Fowler et al. (2012) han llevado a cabo estudio longitudinal que les ha permitido someter a prueba distintos modelos de relaciones entre las cogniciones negativas, el estado de ánimo depresivo y sintomatología paranoica, mediante el uso de ecuaciones estructurales. Los investigadores tomaron no obstante como punto de partida su modelo teórico previo sobre la influencia de la cognición sobre los síntomas psicóticos positivos (Garety et al., 2001 y 2007), tal y como se recoge en la figura adjunta.

En su estudio, Fowler et al. (2012) postulan que la baja autoestima, el pensamiento autocrítico y las creencias negativas sobre los demás y sobre uno mismo, unido al ánimo depresivo, podrían exacerbar y mantener la paranoia. Para someter a prueba la dirección de la causalidad hipotetizada en este modelo, los investigadores tomaron datos de 301 personas (70% hombres) con trastorno de esquizofrenia, esquizoafectivo o delirante que habían sufrido una recaída durante los últimos tres meses en relación con la sintomatología positiva. Su media de edad era de 37.6 años, moviéndose en un rango de edad de 18 a 65 años. Todos ellos se encontraban participando en un programa británico de prevención de recaídas, el Psychological Prevention of Relapse in Psychosis (PRP) Trial, lo que permitió disponer de medidas de la linea base y de evaluaciones realizadas a los 3 y 12 meses.

Los resultados obtenidos apoyaron la dirección de la causalidad esperada por los investigadores como más plausible. Los modelos de ecuaciones estructurales en los que se representaba una influencia de las cogniciones negativas o el ánimo depresivo sobre los síntomas paranoicos tenían un mejor ajuste que aquellos modelos donde se sometía a contraste la dirección inversa. Además, la conexión entre el estado de ánimo depresivo y la paranoia se encontraba mediada por las cogniciones negativas, lo que confiere a éstas un papel central en el desarrollo de los síntomas psicóticos. Así, de acuerdo con los resultados, el estado de ánimo negativo afectaría a los síntomas psicóticos, pero no lo haría de manera independiente a los pensamientos desadaptativos. La baja autoestima, la autocrítica y los pensamientos negativos sobre uno mismo y los demás estarían directamente implicados, pues, en el mantenimiento de los síntomas paranoicos.

La investigación de Fowler et al. (2012) representa un avance en nuestra comprensión de algunos de los síntomas presentes en trastornos como la esquizofrenia, gracias al empleo de un diseño metodológico longitudinal combinado con una estrategia refinada de análisis de datos. Todo ello no queda además en el terreno de lo meramente teórico o académico, sino que –como los propios autores señalan- su aportación tiene importantes implicaciones de cara a la práctica clínica. En concreto, sus resultados vienen a apoyar el uso de la terapia cognitivo-conductual (CBT) en los trastornos psicóticos y avala la necesidad de intervenir sobre los pensamientos negativos extremos que anteceden a los síntomas paranoicos. Como ejemplo, podemos volver al caso de Judith -la mujer que pensaba estar siendo monitorizada por las furgonetas de una empresa- y ver la formulación que hace de él la psicóloga clínica Anna Rowe, siguiendo el modelo de Garety et al. (2001, 2007):

Puedes acceder al texto completo del artículo aquí.

Referencia del artículo:
ResearchBlogging.orgFowler, D., Hodgekins, J., Garety, P., Freeman, D., Kuipers, E., Dunn, G., Smith, B., & Bebbington, P. (2011). Negative Cognition, Depressed Mood, and Paranoia: A Longitudinal Pathway Analysis Using Structural Equation Modeling Schizophrenia Bulletin, 38 (5), 1063-1073 DOI: 10.1093/schbul/sbr019

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