Ir al psicólogo en Internet: eficacia de la psicoterapia virtual

El empleo de medios de asistencia por computadora en el curso de la psicoterapia no es algo nuevo. Ya a finales de los años setenta del pasado siglo Carl Sagan comentaba en su obra Los dragones del Edén (ed. Crítica, Drakontos) que no le parecía utópico “pensar que el día de mañana contaremos con terapeutas computadorizados en extremo pacientes, fácilmente asequibles y, al menos en lo que respecta a ciertas cuestiones, suficientemente preparados para resolverlas” (p. 215). Sagan se refería fundamentalmente a las entonces incipientes aplicaciones de la informática a la psicoterapia, como el programa ELIZA, que simulaba a un terapeuta rogeriano con el que el cliente podía interactuar y enfrascarse en largas conversaciones. Algunas voces pensaban entonces que tal vez esto supusiera el fin de la psicoterapia clásica –donde la conversación cara a cara con el terapeuta es fundamental- y su sustitución por terapias en las que, en vez de charlar con un psicólogo, los pacientes comentasen sus problemas con un ordenador. Las cosas han evolucionado considerablemente, tanto en el campo de la computación como –aunque pueda parecer menos evidente a primera vista- en el caso de la psicoterapia. Para bien o para mal, no obstante, la profecía de la sustitución de los psicólogos humanos por robots entrenados, o mejor dicho, programados para atender los trastornos psicológicos no se ha cumplido finalmente. Sin embargo sí es cierto que cada vez más los psicólogos del ámbito clínico emplean numerosas herramientas tecnológicas disponibles en la actualidad, como la Realidad Virtual, los videojuegos, o las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) para potenciar los tratamientos psicoterapéuticos, o como parte fundamental de éstos.

En este sentido, un artículo aparecido en septiembre de este año en la revista Depression and Anxiety nos ofrece datos sobre la eficacia de una intervención para el tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) llevada a cabo mediante Internet. El TAG se caracteriza porque quienes lo sufren manifiestan un estado de preocupación constante, persistente, excesiva e incontrolable. Algunos estudios previos ya habían señalado la eficacia de la terapia cognitivo-conductual basada en Internet en el tratamiento de este trastorno, pero estos estudios se habían llevado a cabo en condiciones en las que el grado control experimental y las restricciones impuestas en los estudios era elevadas, lo que arrojaba dudas sobre la aplicabilidad de estos procedimientos a situaciones de la práctica cotidiana. Por ello, Louise Mewton y su equipo han tratado de contrastar la eficacia de esta forma de psicoterapia basada en Internet en situaciones “de la vida real”. En su estudio analizan la evolución de 588 pacientes (media de edad 39.5 años, rango 16-80 años, 71.4% mujeres) a los que se prescribió un curso de terapia cognitivo-conductual por Internet para el tratamiento de la ansiedad generalizada. El curso constaba de 6 sesiones, completamente automatizadas y no asistidas por el clínico, en las que se iban aportando al paciente una serie de temas focalizados en aspectos psicoeducativos, activación comportamental, reestructuración cognitiva, solución de problemas, exposición gradual, prevención de recaídas y entrenamiento en asertividad. Estas lecciones virtualizadas se completaban además con una serie de tareas que los participantes debían realizar como parte de la terapia.

Los resultados obtenidos por Mewton et al. (2012) apuntan a la eficacia de la terapia cognitivo-conductal basada en Internet para reducir la sintomatología de ansiedad generalizada y el malestar psicológico asociado a ella, así como para incrementar la calidad de vida asociada a la salud en estos pacientes. En la figura adjunta se puede apreciar, por ejemplo, como a medida que avanzaban las sesiones se observaban reducciones en el grado de malestar psicológico de los participantes.

En el caso de aquellos participantes –el 55.1%- que completaron todas las sesiones del entrenamiento, se observaron tamaños del efecto que iban de moderados a grandes en todas las medidas de resultado, y además, más del 60% de los casos de ansiedad generalizada moderados o severos remitían tras el tratamiento. Los participantes mayores, las mujeres y aquellos con un menor grado de incapacitación por la ansiedad fueron quienes parecían beneficiarse más de la intervención, observándose que la terapia resultaba efectiva independientemente de la severidad de la ansiedad. No todos los participantes, sin embargo, completaron las 6 sesiones de tratamiento, siendo los más jóvenes y aquellos que vivían en zonas rurales los más propensos al abandono. No obstante, como se ve en la gráfica anterior, también en estos casos se producía una reducción de nivel de malestar psicológico aunque no hubieran llegado a la última sesión del programa.

En suma, las intervenciones de psicoterapia cognitivo-conductual por Internet parecen un avance importante, ya que no sólo podrían resultar eficaces para combatir los síntomas de la ansiedad generalizada sino que pueden tener además una serie de ventajas, como su gran flexibilidad de aplicación o el menor coste y consumo de recursos, que las hacen particularmente interesantes. Sin embargo, en algún sentido estos resultados nos hacen retroceder años atrás para volver a plantearnos una cuestión persistente: ¿sustituirán finalmente las máquinas a los terapeutas humanos?

Puedes conocer más de los clínicos que han desarrollado la intervención y ver una versión demo del programa aplicado en su estudio aquí.

Puedes acceder al artículo aquí.

Puedes entretenerte charlando con una versión actualizada en español del programa ELIZA aquí.

Referencia del artículo:

ResearchBlogging.orgMewton, L., Wong, N., & Andrews, G. (2012). THE EFFECTIVENESS OF INTERNET COGNITIVE BEHAVIOURAL THERAPY FOR GENERALIZED ANXIETY DISORDER IN CLINICAL PRACTICE Depression and Anxiety, 29 (10), 843-849 DOI: 10.1002/da.21995