Introversión: el potencial silencioso

De manera apacible, se puede sacudir el mundo” – Gandhi

La sociedad actual parece tener una clara predilección por los extrovertidos, personas que “viven hacia afuera” y a las que, entre otras cosas, les encanta estar con otras personas, socializar, acudir a eventos sociales o estar al tanto de lo que ocurre en su entorno. Tanto es así que en gran medida llegamos a definir el éxito y la realización personal mediante el tamaño que alcanzan nuestras redes sociales, ya sean virtuales o convencionales, de tal manera que quienes cuentan con más “followers” en Twitter o Facebook, quienes logran convertirse en “trending topic” -a nivel global o en su vecindario- y aquellos que logran participar en más fiestas o recibir más invitaciones son considerados como personas con más éxito, cuando no como verdaderos modelos sociales. En definitiva, parece que socialmente unos tipos de personalidad están “mejor vistos” que otros y son sancionados y alentados por el grupo.

En esta línea, en una conferencia en TED talks  Susan Cain plantea un interesante insight: nuestra sociedad favorece la extroversión, pero con ello está dejando “oculta” y a veces sin voz a una gran parte de la población, los introvertidos. El discurso de la autora se centra en una reivindicación de este otro tipo de personalidad, el de los que viven “orientados hacia adentro”, a los que les gusta la reflexión y el pensamiento, quienes buscan en cierto sentido la soledad y la tranquilidad y tienen un modo de relación social donde la calidad de las interacciones prima sobre la cantidad de las mismas. Según Susan Cain, la actividad y el trabajo de los introvertidos ha propiciado numerosos avances sociales, científicos, artísticos o ideológicos a los que hubiera sido complicado llegar sin contar con estas personas de rasgos silenciosos y meditabundos. La autora cita a líderes como Eleanor Roosevelt, Rosa Parks o Gandhi, a los que caracteriza como introvertidos, pero la lista podría ser más amplia y abarcar muchos más campos. Y en este sentido habla del poder transformativo de este tipo de personalidad, de su capacidad para cambiar la realidad de una forma sosegada, sutil, reflexiva.

Pero la conferencia de Susan Cain también es una llamada de atención sobre la necesidad de aceptar, ya desde los niveles educativos más básicos, que no todos los niños son extrovertidos -y que por tanto nadie ha de ser forzado a serlo- y que, además, aquellos que son introvertidos cuentan con un potencial enorme que debe ser convenientemente desarrollado. Lejos de ser algo problemático, como a veces se piensa, o incluso lejos de ser una fuente de sufrimiento, la vida orientada hacia el interior reporta a quienes poseen rasgos introvertidos numerosas satisfaciones, ya que es el medio en el que se sienten como pez en el agua.

En definitiva, Susan Cain nos ofrece un alegato en favor de la tolerancia hacia las distintas formas de ser, una reivindicación de un determinado tipo de personalidad frente al desconocimiento y  la marginación que a veces sufre, y una llamada de atención sobre la riqueza que como sociedad podemos perder si no contamos con gente que -frente al bullicio y la hiperactividad social- sea capaz de concentrarse de manera reflexiva en un curso de pensamiento y acción. Todo ello nos puede inducir, además, a reflexionar -en un sentido crítico- a qué intereses u objetivos puede obedecer tal promoción de un conjunto determinado de rasgos, en este caso de aquellos que caracterizan la extroversión, en detrimento de otros.

Puedes ver la conferencia de Susan Cain en TED Talks aquí (subtitulada en español):

Puedes acceder a más información sobre Susan Cain y su “revolución silenciosa” aquí.