Internet revoluciona la comunicación psicológica

La influencia de Internet, y en particular de las redes sociales como Facebook o Twitter, es cada vez mayor en nuestras vidas. Pero esta influencia, como no podía ser de otra forma, se extiende más allá de lo puramente personal y está modificando en gran medida nuestros comportamientos en otras áreas, como el trabajo y la vida profesional. La academia no es ajena a estas tendencias y en este sentido está emergiendo en nuestros días una potente red social virtual de investigadores que comparten, intercambian y comunican sus ideas sobre temas científicos. La comunicación en psicología también se ve arrastrada por esta ola de socialización on-line del debate académico, como recoge un reciente artículo publicado en Trends in Cognitive Sciences. Sus autores, Stafford y Bell (2012), señalan una serie de ventajas de las redes sociales sobre la forma de comunicación científica convencional que están causando una verdadera revolución. No obstante, en ningún caso esto implica abogar por una “superioridad” de un formato sobre otro, sino más bien por la conveniencia de que exista una interacción entre los nuevas y los tradicionales modos de comunicar en psicología, ya que esto puede enriquecer el debate científico. Entre las características de las redes sociales que las hacen particularmente eficaces para la comunicación científica los autores del artículo citan las siguientes:

  • Internet proporciona una vía de comunicación fácil, en la que mediante foros y otras herramientas se puede compartir una gran cantidad de información y llegar a audiencias más amplias que aquellas a las que alcanzan los medios tradicionales.
  • Derivado de lo anterior, las redes sociales científicas aportan numerosas posibilidades, a través de réplicas en en foros, debates, comentarios, discusiones, blogs, etc., para sugerir nuevas ideas y temas de investigación, para profundizar en los caminos abiertos por otros investigadores, para solicitar ayuda y consejo sobre la propia investigación en curso, y para corregir posibles errores y malentendidos existentes.
  • La comunicación en Internet tiene la virtualidad de que el lector puede elegir el grado de complejidad en la información al que desea acceder, desde el nivel de divulgación hasta densos artículos científicos dirigidos a un público altamente especializado.
  • La comunicación científica on-line es, obviamente, una comunicación más rápida que permite difundir ideas, resultados y publicaciones de manera casi inmediata.
  • Internet permite también incluir links directos a las fuentes primarias, e incluso, a los datos en bruto en los que se basa una investigación, lo que facilita la evaluación directa de la calidad de los argumentos en los que se fundamenta una propuesta.
  • Internet ofrece, además, una democratización y una mayor apertura social del debate científico. En las redes sociales, tanto el público lego como el experto puede realizar una contribución interesante, cada uno aportando una perspectiva diferente y demandando a la otra parte en función de sus necesidades e intereses. Este punto resulta particularmente interesante, ya que podría ayudar a evitar el “encapsulamiento” del que a veces se acusa a la investigación académica, al hacer que esté cada vez más sometida al escrutinio de partes más amplias de la sociedad. De manera inversa, Internet puede facilitar a los expertos su labor de hacer “pedagogía científica”, contribuyendo a que la sociedad sobre la que recae el output de su actividad comprenda los avances científicos más recientes y su potencial utilidad social.

Stafford y Bell (2012) aportan además en su artículo una serie de ejemplos en los que la interacción entre comunicación a través de redes sociales y medios convencionales resultaron decisivos para mejorar la calidad de los trabajos científicos. Como los autores sugieren, en definitiva, la idea es que la comunicación en red será una de las competencias que los científicos cognitivos deberán poseer cada vez más ya que  “los medios de comunicación sociales son en la actualidad la frontera de la discusión científica”. Internet ofrece numerosas posibilidades para la discusión racional, abierta, bien fundamentada y basada en el intercambio de ideas y no en la autoridad, principios todos ellos que han hecho de la ciencia lo que es hoy en día.

Algunos ejemplos de redes sociales científicas y profesionales: Frontiers, Research Gate , Biomed Experts, Academia.edu, LinkedIn.

Puedes acceder al artículo completo aquí.

Referencia del artículo:

ResearchBlogging.orgStafford T, & Bell V (2012). Brain network: social media and the cognitive scientist. Trends in cognitive sciences, 16 (10), 489-90 PMID: 22902001