¿Cerca o lejos?: “atajos cognitivos” y toma de decisiones

Hace ahora diez años, el Premio Nobel de Economía fue concedido al psicólogo Daniel Kahneman “por haber integrado insights de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre”.

El trabajo de Kahneman (en la foto), desarrollado junto al por entonces ya fallecido Amos Tversky, se centró en la identificación de los “atajos cognitivos” o “heurísticos” que empleamos cuando nos encontramos en situaciones inciertas. Como resultado de sus investigaciones, parecía claro que los seres humanos -lejos de ser pensadores lógicos, calculadores y con amplias nociones probabilísticas- tendemos a procesar la información y a tomar decisiones de manera sistemáticamente sesgada.  En su artículo Judgement under uncertainty: heuristics and biases, Tversky y Kahneman (1974) muestran que las personas confiamos en una cantidad limitada de heurísticos que nos ayudan a simplificar la compleja tarea de calcular probabilidades y realizar predicciones. Si bien tales “atajos” pueden ser de gran utilidad y contribuyen a una toma de decisiones rápida, en ocasiones nos llevan a cometer errores sistemáticos. En uno de sus ejemplos, los autores consideran la forma en la que tendemos a valorar la distancia a que se halla un objeto. En gran medida, nuestra idea de esta distancia depende de la claridad con que percibimos dicho objeto, de tal forma que cuando lo vemos con mayor nitidez nos parece que está más próximo a nosotros.

Esta “regla” o “atajo cognitivo”  es útil, pues diariamente tenemos la experiencia de que  “los objetos cercanos se perciben más nítidamente”, pero en realidad la formulación inversa -“los objetos que se perciben más nítidamente están más cerca”- no se sigue lógicamente de la anterior. Esto nos lleva a cometer errores de apreciación, en este caso de las distancias; por ejemplo, sobreestimando la distancia a que se encuentra un objeto cuando su contorno está difuso o borroso o subestimando la distancia a que se halla cuando las condiciones de visibilidad son buenas y el objeto se percibe nítidamente. Entender el funcionamiento de nuestra forma de procesar la información implica, por tanto, entender que en el cerebro humano coexisten el científico racional y el “pícaro”, que -sin ser tan ortodoxo como el primero- también encuentra los atajos que nos permiten sobrevivir en situaciones complejas.

Puedes ver una presentación de Daniel Kahneman para TED talks aquí:

Puedes leer la Nobel Prize Lecture de Daniel Kahneman aquí.

Referencia:
ResearchBlogging.orgTversky A, & Kahneman D (1974). Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases. Science (New York, N.Y.), 185 (4157), 1124-31 PMID: 17835457
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