Errores de caballo en investigación

En un interesante artículo publicado en Frontiers in Comparative Psychology, Michael J. Beran reflexiona sobre un conocido -aunque a veces olvidado- problema en la investigación animal. Se trata del hecho de que el experimentador, de una manera sutil, implícita, inconsciente y encubierta de “pistas” al animal sobre cuál es la respuesta que espera que emita. Esto tiene un efecto sorprendente y es que, visto desde fuera, parece que el animal en cuestión posea unas capacidades cognitivas excepcionales, o dicho de otra forma, nos asombra por su “inteligencia”. El caso prototípico es “el inteligente Hans”, un caballo que, cuando era interrogado por su entrenador o por el público, era capaz de dar respuesta -pateando en el suelo- a problemas matemáticos. Más allá de que realmente se pudiera atribuir a Hans una capacidad numérica impropia de su especie, lo que ocurría realmente era que el caballo recogía “pistas” a partir del lenguaje no verbal de los humanos de su alrededor -que sí sabían la respuesta correcta- , y esto le permitía atinar con la solución adecuada. Michael Beran nos alerta del peligro de sesgar y malinterpretar el resultado de algunas investigaciones que usan animales si este problema de la comunicación encubierta entre experimentador y animal no se controla convenientemente. Pero aún más, los investigadores tampoco están a salvo de “dar pistas” a sus sujetos de investigación en otros campos más allá de los estudios animales. Es decir, que es necesario controlar también cuando se investiga con humanos -niños o adultos- la posible transmisión de las expectativas del investigador, ya que estos estudios no están tampoco a salvo de este sesgo. Incluso cosas similares ocurren en la vida real, fuera del laboratorio. Como recoge Beran, Lit et al. (2011) mostraron que la conducta de los perros olfateadores que buscan drogas o explosivos podría verse afectada por las creencias de la personas que los manejan acerca de los olores presentes. En definitiva, este artículo constituye una reflexión sugerente que nos recuerda el peligro de repetir los mismos errores en investigación si desconocemos o nos olvidamos de los casos, como el de Hans el caballo inteligente, en los que los problemas metodológicos se detectaron inicialmente.

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Referencia del artículo:

ResearchBlogging.orgBeran, M. (2012). Did You Ever Hear the One About the Horse that Could Count? Frontiers in Psychology, 3 DOI: 10.3389/fpsyg.2012.00357